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domingo, 6 de mayo de 2012

¡Feliz día de la madre!

Siempre he menospreciado el arte de ser madre porque más que como una opción, lo he visto siempre como una obligación: lo que se espera de nosotras simplemente por el hecho de ser mujeres, sin tener en cuenta nuestros sentimientos u opinión al respecto. Y si yo no quiero tener hijos ¿qué?. No me he cansado de repetir, a través de los años, que no sería madre hasta los 32, y eso anticipando que, ya que en algún momento tendría que dar paso a la descendencia, mejor hacerlo cuando más tarde mejor.

No me di cuenta de lo que significaba ser madre hasta que me casé con un completo extraño en una isla en medio del Mediterráneo y mi madre me apoyó; hasta que me vine a vivir a Dubai y sólo vi sonrisas de ánimo en su cara.


Tengo la mejor madre del mundo.





miércoles, 19 de octubre de 2011

Change and Growth


Un pensamiento al aire de parte de alguien que a veces decide crecer, a veces prefiere enfurruñarse con la vida :)

domingo, 28 de agosto de 2011

Una caja de colores





Encontré esta imagen en el blog de una profesora de Primaria. Dice que le gusta ver su clase como si fuera una caja de pinturas de colores. 


Dubai es eso: una gran caja de colores, pero los rojos van con los rojos, los verdes con los verdes, los azules con los azules... y sigue. 

Y todo porque importa más el dinero que tienes, el país de donde vienes y el color de piel con el que naciste que lo que puedes aportar a esta sociedad como persona. 

Hay excepciones, claro, y de repente vemos noticias alentadoras... pero mi impresión es que no se trata más que de una minoría. Igual me equivoco. 

Trabajo en una escuela infantil donde tu pasaporte y tu color de piel son dos datos esenciales a la hora de ser seleccionada (mujeres, por supuesto) para el puesto de trabajo. 

Después de haberme pasado la última década de mi vida (y más) trabajando para romper prejuicios, entenderéis que me resulte frustrante. 

Un pequeño acto de rebeldía: ¡he empezado a pintar los muñecos marrones!. 


ME GUSTAN LOS COLORES



martes, 23 de agosto de 2011

Cuando no se predica con el ejemplo

En lo que respecta a este post, casi deberíais ser vosotros más que yo los que hablaseis, porque el Papa (o papa, de acuerdo con las nuevas reglas de la RAE) por aquí no anda... ni creo que pase.

Por lo que me contó mi familia, las cosas están como para indignarse y decir cuatro cosas bien dichas, pero voy a esperar a ver si me leo La Razón o el ABC para ver la otra versión de la historia (:p).

Mientras tanto, así, para resumir pensamientos que me rondan la cabeza, os dejo esto:




miércoles, 17 de agosto de 2011

De vuelta

Hace la tira que no escribo, sí, lo sé. Como siempre, entre tanto han pasado cosas, pero, sinceramente, ¿quién se pone ahora a resumir?.

Así que a grosso modo:

- Parte de mi familia política pasó por aquí.
- Mi jefa nos regaló una bolsa de viaje para los zapatos (ooohhh).
- Nos hemos ido de vacaciones a Palestina pasando por Jordania y luego a España, pasando por Jordania de nuevo.
- Estoy de vuelta en Dubai en pleno Ramadán. Con un poco de suerte me dan tres días libres por el Eid al-fitr.
- El nuevo curso empieza en Septiembre y llevo unos días dándole vueltas a cuál es la mejor manera de enseñar las mayúsculas, los números del 1 al 10 y los fonemas a los niños de dos años y medio que voy a tener.
- He probado la receta de las magdalenas que mi madre tenía en casa y tengo que decir que me salieron estupendísisisimas por una vez en la vida (hasta ahora, bizcochos, los que quisierais... magdalenas: mejor buscaos a otra).

Pensamientos que me rondan la cabeza y que quiero compartir:

- Aunque en teoría sabemos que no podemos obligar a la gente a gustarles, en la práctica nos sigue pareciendo fatal que no lo hagan sobre todo cuando sus razones para nosotros no tienen ni pies ni cabeza. Moraleja: haz lo que te salga de alma, que no eres ni mejor ni peor por ser simplemente diferente y total, nunca todo el mundo va a estar contento, así que ¿por qué no elegir ser feliz tú en vez de intentar contentar a los demás?.

- La vida es como las películas de terror: sufres más pensando que el bicho va a aparecer que cuando realmente le ves saltar en la pantalla. Moraleja: por más que te a... una situación, tú tira pa'lante que al final no es tanto como parecía... o sí, pero como ya lo has pasado te importa un pito y sientes un alivio parecido al que te embargaba cuando salías de hacer un examen del que no tenías ni idea.

- Cabrearse es inevitable (al menos para una simple mortal como aquí servidora), pero no hagas de ello tu estilo de vida.

- Las fronteras están para recordar a la gente quién manda y los que cuidan de ellas, para asegurarse de que el mensaje llega.

- Dos semanas con la gente a la que quieres no duran ni dos días.

- La familia es la familia y no te das cuenta de cuánto te aportan hasta que les miras en la distancia y, frecuentemente, te sorprendes de descubrir cosas que ni sabías que existían.

- Con el país pasa un poco lo mismo, solo que a menor escala.

- Las tradiciones te aportan identidad, pero ¿qué hacer cuando te juzgan por no seguir la corriente?

- Los amigos del alma son amigos del alma, estés donde estés tú, estén donde estén ellos.

- La vida es bella, la culpa la tenemos nosotros, por dejar que un nubarrón se convierta en una tormenta.


Y dicho eso... ¡¡Feliz Ramadán a todos!! (con retraso, sorry) y a ser felices ;)


miércoles, 16 de marzo de 2011

Use Sunscreen



Me encanta la parte del final con los besos.

Cuánto echo de menos los besos espontáneos, esos de "porque sí" de los que damos en España en cualquier lado porque, simplemente, nos apetece.

Es curioso ver las cosas que uno echa de menos cuando se cambia de país y deja atrás todo aquello con lo que ha estado viviendo toda su vida. No es que yo haya sido nunca una firme defensora de España, las cosas como son; más bien, me daba por ponerme como una furia tratando con la burocracia de este nuestro país (un año y medio como mínimo para registrar un matrimonio celebrado en el extranjero), maldecir a mis vecinos que se ponían a hablar hasta las tantas de la noche en verano, en mitad de la calle, cuando yo tenía que trabajar al día siguiente (señoraaaa, coja el mandil y pa'casa, hombre, que no son horas!!), despotricar contra la falta de tacto y educación de la gente cada vez que alguien intentaba cotillear sobre mi vida (¿pero esta chica... entonces... estáis juntas? o_O), conjurar a las fuerzas del mal para acabar con esta panda de gobernantes ineptos (me da igual los de ahora que los de antes) que cobran millones, mientras gracias al sistema de trabajo que tenemos, a  los diplomados en Educación no les queda muchas veces otra que trabajar como monitores de ocio y tiempo libre, con un contrato de tres meses, por 5 euros la hora -7 si tienes suerte-  para pagar una casa que cuesta 5 veces más de lo que vale, hipotecarte de por vida y quedarte sin vida social porque el dinero no te da más que para el préstamo del banco, el transporte y los tupper del Mercadona que le llevas a tu madre el domingo para que te los llene para la semana. En definitiva: yo me acordaba hasta del padre de Domingo Ortega.

Pero tenemos otras muchas cosas buenas: puedes ponerte a jugar en la calle con un niño que no es tuyo, y no pasa nada: los padres te sonríen; puedes abrazar a diestro y siniestro, y todos tan felices; puedes caminar por la calle; puedes sentarte en cualquier banco, parada de autobús o similar sola, que al ratito tienes a alguien a quien no conoces de nada dándote conversación; la gente, por lo general, saluda al entrar a los sitios; puedes ir al parque sin tener que pagar por ello; las barcas del Retiro tienen un precio asequible; se cocina con aceite de oliva; el kilo de fruta no suele llegar a los 2 euros (si te vas al Corte Inglés es tu problema, pero al menos tienes opciones); la gente sonríe; gastamos bromas; tenemos una naturaleza increíble en el norte, una historia alucinante y ciento de lugares para visitar que NO SON centros comerciales; no pagamos 15 euros al mes de agua.

Ay, España.


lunes, 28 de febrero de 2011

lunes, 21 de febrero de 2011

Humanismo, Islam y literatura

Esta mañana le comentaba a una amiga en un email cómo los niños disfrutaban bajo la lluvia el mismo día en que llegué aquí y qué parecidos somos a pesar de todo. 

A veces hacen falta pequeños detalles como éste para darte cuenta de ello y salvarte de morir ahogado en el mar de muros que ponemos a nuestro alrededor y que nos impide ver a los demás formando parte de lo mismo que nosotros.

De su recomendación de leer The bastard of Istanbul he pasado a encontrar este vídeo sobre la autora, Elif Shafak; y del vídeo, gracias al poema que eligió para cerrar su charla, al poeta sufí Yunus Emre, que me ha recordado a ese sentimiento fugaz y feliz que tuve viendo a los niños chapotear en los charcos de Sharjah.



Come, let us all be friends for once

Let us make life easy on us,
Let us be lovers and loved ones,
The earth shall be left to no one.



Versos sabios para tiempos inciertos.








jueves, 10 de febrero de 2011

Emigrante, pero de otro tipo

¡Tengo el permiso de residencia! Me lo han dado hoy.

Cuando me dijeron que sería cuestión de días, pensé que me estaban haciendo la pelota. Mucha sonrisa y mucha facilidad, pero ya veremos, pensé yo para mí.

Por lo que se ve, ser europea, y tener un marido con un buen trabajo, ayuda bastante. Así que nada, ¡ya puedo residir legalmente en el país durante dos años!.


Esta mañana, mientras escuchaba a Sergio Contreras en la cadena, me he parado a pensar que sí, soy emigrante y sí, me tengo que adaptar a una nueva vida, pero no tiene nada que ver con lo que sufre otra gente para llegar -y quedarse- en España. No me quiero ni imaginar lo que tiene que ser ir sin papeles por la vida.

Y bueno, siempre hay quien dice que viven como quieren, que se quedan con todas las ayudas, que les pagamos el médico...  No creo que ninguno de aquellos que lo dicen se haya parado a pensar en la soledad de esas personas, lejos de todo lo que conocen, de sus familias, de su idioma. Creo que damos poco valor a las cosas cuando las tenemos aseguradas y todo lo vemos demasiado fácil.



Os dejo una canción para la reflexión... o no.